viernes, 10 de marzo de 2017

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Una de las preguntas que más frecuentemente se repiten por los trabajadores es ¿me pueden despedir estando de baja médica? La respuesta es indudablemente, sí. Sin embargo, la pregunta realmente interesante es ¿cuáles son los efectos de este despido?

Encuentro ciertamente lógica la preocupación por el despido cuando el trabajador causa baja médica, pues en términos prácticos, se dan muchas injusticias. Cuando un trabajador causa baja médica, tiene más probabilidades de ser despedido por la empresa, especialmente si tiene poca antigüedad. Esto ocurre porque durante la baja, el trabajador deja una vacante en la empresa, y además, el empresario sigue soportando las cotizaciones sociales (solo por la parte patronal), cerca de un 30% del salario bruto del empleado enfermo. Obviamente, esta situación no gusta a las empresas, y muchas veces se toma la decisión de despedir.

Esto perjudica sobremanera al trabajador, que se queda sin empleo en el peor momento, cuando la enfermedad que padece le impide buscar un nuevo trabajo. Veamos este vídeo explicativo:




Como se explica en el vídeo, hasta la fecha, poco podíamos hacer contra un despido de estas características. Únicamente podíamos impugnar el despido, y de este modo, conseguir la declaración de improcedencia del mismo junto a una indemnización por despido improcedente que varía dependiendo de la antigüedad y el salario del trabajador despedido

Muchas veces, conseguir esta indemnización por despido improcedente, resulta sencillo, pues las cartas de despido que se entregaban al trabajador enfermo, no tienen un contenido real, son inciertas, y completamente escuetas. Muchas veces se utiliza el típico despido por "disminución grave, voluntaria y continuada del rendimiento de trabajo" que es el perejil de todas las salsas, la escusa que utiliza la empresa para despedir al trabajador cuando no tiene razón para ello.



Sin embargo, una vez declara la improcedencia, empresario pagaba el importe que correspondiese en concepto de indemnización por despido, pero el trabajador se quedaba definitivamente sin empleo, y en la necesidad de buscar uno nuevo, cuando su estado de salud no le era óptimo.



Protección para enfermos de larga duración


Parece que la anterior situación podría cambiar y mejorar a raíz de una resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que indica que los trabajadores enfermos de larga duración tienen la consideración de trabajadores discapacitados y minusválidos.

Una vez reconocida dicha calificación de discapacidad, se aplica la normativa española en cuanto a los despidos contra personas discapacitadas. Si estos despidos, no guardan ningún fundamento, o la empresa no consigue demostrar por qué ha despedido al trabajador (muchas veces no lo puede demostrar porque la causa o hecho alegado en la carta de despido son falsos) puede considerarse un despido discriminatorio por razón de enfermedad o discapacidad.

Por este motivo, el despido puede ser declarado nulo, con los efectos que ello conlleva; la readmisión del trabajador, manteniendo su puesto de trabajo, todas las condiciones anteriores al despido (salario, antigüedad, categoría profesional, funciones, etc), y con abono de todos los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la fecha de readmisión.

Obviamente, resulta mucho más garantista y protector para el trabajador enfermo, que la situación que veníamos sufriendo, expuesta anteriormente.

Habrá que ver cómo evoluciona esta línea jurisprudencial y en que casos se aplica. Es importante individualizar cada caso, teniendo en cuenta la duración de la baja y las perspectivas de recuperación. De momento parece aplicable a enfermos de larga duración, pero no a enfermos de corta duración.

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