viernes, 30 de septiembre de 2016

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Los trabajadores pueden verse sometidos a multitud de irregularidades e incumplimientos, como: no cobrar las horas extraordinarias, trabajar parte de la jornada en negro, encadenamiento fraudulento de contratos temporales, trabajar por un salario inferior al reconocido en el Convenio, sufrir acoso laboral, o cualquier otra. Estas irregularidades en el trabajo, igual que muchas otras, no son de recibo. 

Cuando pasa el tiempo y las irregularidades persisten sin expectativas de solución, lo correcto es que el trabajador denuncie o demande para hacer valer sus derechos. De lo contrario, seguirá soportando dichas irregularidades, con los perjuicios que ello conlleva.

Es normal que el trabajador tenga miedo a denunciar o demandar a su empresa, por las represalias que ello pueda conllevar. La excesiva dependencia del trabajador con su empresa, le convierte en la parte débil. Pero lo que el trabajador no sabe es que el empresario tiene prohibido tomar medidas represivas contra el trabajador cuando éste ha formulado denuncias o reclamaciones judiciales o extrajudiciales.

El trabajador está protegido por la garantía de indemnidad, que es un derecho que le protege contra los posibles despidos o medidas desfavorables que pueda tomar el empresario como represalia a la previa denuncia o demanda del trabajador.

Así, un despido con ocasión de las reclamaciones que el trabajador está realizando contra la empresa, no se consideraría improcedente, sino nulo, y por tanto, la empresa se vería obligada a readmitir al trabajador abonándose a su vez, los salarios dejados de percibir desde el día del despido, hasta su readmisión.

De esta forma el empresario no puede quitarse de encima al trabajador pagándole una mera indemnización por despido improcedente.

Si este derecho no existiese ¿Qué trabajador se atrevería a denunciar o demandar a su empresa?

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Contenido del derecho de indemnidad

Muchos trabajadores se sienten intrigados y suelen preguntar ¿Si demando a la empresa, me despedirán? ¿Cuánto tiempo estaré protegido contra el despido? ¿Qué ocurre si el empresario me despide igualmente?

No sólo se protege al trabajador durante el ejercicio de acciones judiciales, sino también extrajudiciales, como podría ser un requerimiento de un abogado que pretende defender los derechos del trabajador, que se consideraría como un acto preparatorio. Las denuncias ante la Inspección de Trabajo también suponen un ejercicio de los derechos del trabajador, y por tanto, también se enmarcarían dentro de las actuaciones protegidas.

Los derechos del trabajador deben prevalecer y deben hacerse valer en momentos difíciles, en los que, la desigualdad de poder entre el empresario y el trabajador puede declinar la balanza. La empresa puede eliminar al trabajador a través de un despido o con cualquier otra medida discriminatoria o desfavorable. Por este motivo, existe la garantía de indemnidad. El principio de indemnidad es el claro reflejo del poder de la Justicia. 

La garantía de indemnidad forma parte del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva consagrada en el art. 24 de la Constitución Española (CE), y por ello, al tratarse de un derecho de rango fundamental, tiene una protección especial, como hemos descrito y como veremos seguidamente.

¿Qué ocurre si el empresario te despide?

El simple hecho de que el trabajador haya realizado reclamaciones judiciales o extrajudiciales o haya presentado denuncias contra el empresario, es un indicio suficiente para entender que los posibles despidos, sanciones o cualquier otra medida desfavorable para el trabajador, han sido tomados como represalia contra éste.

En este caso, el despido sería declarado nulo, el trabajador recuperaría su puesto de trabajo, en idénticas condiciones de trabajo, y con derecho a percibir todos los salarios perdidos desde el momento del despido hasta su readmisión.

Indemnizaciones

Si se declara la nulidad del despido, el empresario tendrá que readmitir al trabajador, de forma inmediata, y en las mismas condiciones en las que venía trabajando antes del despido, abonándole la suma de todos los salarios dejados percibir durante el tiempo que ha estado fuera de la empresa.

La declaración de nulidad del despido impide también que el empresario pueda optar por pagar una indemnización al trabajador por despido improcedente, y con ello librarse de éste.

Cuando se vulnera un derecho fundamental reconocido en la Constitución, el trabajador tiene derecho a la nulidad del despido, y a recuperar su trabajo.

Además, la vulneración del derecho fundamental, puede traer consigo una indemnización, si el empresario ha tratado de forma discriminatoria al trabajador, y le ha impedido ejercer sus derechos.

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