miércoles, 29 de octubre de 2014

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Hacer valer tus derechos no es una cuestión a la que deba quitarse importancia. Muchos trabajadores sufren en silencio sus problemas laborales, en buena medida es de entender, puesto que cualquiera tiene miedo a perder su puesto de trabajo con los tiempos que corren. Sin embargo, también es de apreciar que el puesto de trabajo es un elemento fundamental de la vida del trabajador, donde pasa mayor parte de su vida activa y el que le provee de medios económicos para pagar sus facturas, por tanto, pueden pasarse por alto algunas irregularidades como el impago de horas extra o el retraso en el pago del salario, pero si esas irregularidades se tornan habituales o afectan gravemente al trabajador, hay que tomar medidas.

Cuando un trabajador es despedido debe reclamar lo que por derecho le corresponda, puesto que ya ha perdido su puesto de trabajo, mejor liquidar correctamente y no perder derechos económicos por el camino. Aún así, algunos trabajadores tienen miedo a enfrentarse a un proceso judicial. Ciertamente ese miedo es infundado porque el trabajador no se juega nada (porque ya ha perdido el puesto de trabajo), y además, el procedimiento laboral es muy sencillo, el abogado se ocupa de todo, y el trabajador sólo tiene que facilitarle la información necesaria.

También es posible que el trabajador sufra problemas de mayor gravedad, como el acoso laboral o sexual, unas conductas que son del todo inaceptables y por tanto debe ponerse tierra de por medio.



Costes del procedimiento laboral
En el procedimiento laboral los trabajadores no pagan tasas judiciales, puesto que la Ley de tasas les exime de ello. Es importante tener en cuenta esto, porque a nivel social, todo el mundo se alarma erróneamente por el pago de tasas en caso despidos, cuando no existen tales tasas.

Por otra parte, no es necesaria la intervención obligatoria de un procurador, por tanto, a diferencia de otros procesos como el civil o el penal, el trabajador puede ahorrar este coste.

En cuanto a las costas judiciales en el proceso laboral; no se suele condenar a ningún trabajador en costas (yo por lo menos no lo he visto nunca). Según la ley, solo se imponen costas al trabajador que hubiese obrado con mala fe o temeridad, es decir, principalmente con intención de engañar, mentir... Por tanto, resulta una rara avis encontrar una sentencia que condene en costas a un trabajador, aún a pesar de haber perdido el juicio.

Así pues, el único coste que debe asumir el trabajador (y no de forma inexcusable) son los honorarios de los abogados. Particularmente yo soy muy flexible con los clientes que no disponen de muchos recursos económicos, por lo cual, os animo a que cojáis el teléfono y llaméis al número que aparece en la cabecera de esta página para preguntar sobre vuestro problema y mis honorarios.


Sencillez del proceso judicial
Un procedimiento laboral, -salvo que se ventilen temas peliagudos-, no es una actuación que el trabajador deba temer en absoluto.

El procedimiento comienza con una papeleta de conciliación en el SMAC. El acto de conciliación en el SMAC es una simple reunión entre empresa y trabajador, ante un Letrado Conciliador de la Administración Pública, en que las partes intentan negociar un acuerdo para no ir a juicio. Es gratuito, no hay que aportar ningún tipo de prueba ni existe ningún tipo de complicación. Muchas veces, con trabajadores más avezados, yo me permito la licencia de no asistir al SMAC, (salvo que me lo pida expresamente el cliente), con lo cual el trabajador lo único que tiene que hacer es ir el día y la hora indicados, y si la empresa no quiere pagar o la cantidad que quiere pagar es insuficiente, o incluso en caso de que la empresa pague una cantidad, el trabajador sólo debe firmar el Acta de conciliación e irse.

En caso de no alcanzar un acuerdo en el SMAC, el trabajador debe presentar una demanda judicial. Un juicio por despido no suele durar más de 30 minutos o 1 hora, y el desarrollo del mismo está muy normalizado, es decir, no existe ningún tipo de tensión. El trabajador se sienta y observa como su abogado le defiende en el juicio. Como mucho, la única molestia que sufre el trabajador es el interrogatorio por parte de la empresa (si es que ésta lo pide).


Conclusiones
Muchas veces el trabajador llega a un acuerdo con la empresa (el primer acuerdo que la empresa le pone delante) para evitar todo el trance de buscar un abogado y meterse en un procedimiento judicial, lo cual a muchos se les hace cuesta arriba. Craso error.

Llegar a un acuerdo con la empresa sin consultar a un abogado laboralista es una mala idea, porque siempre se tiende a perder o a ceder demasiado dinero. En ocasiones las cosas no son lo que parece, y lo que parece ser un despido clarísimamente objetivo por pérdidas económicas (por citar un ejemplo), no lo es, y el trabajador puede perder más del 50% de la indemnización (o incluso toda). Coger el teléfono y llamar a un abogado laboralista no cuesta nada, firmar un acuerdo sin saber bien lo que se hace, puede costar miles de euros.


Si necesitas hacer valer tus derechos puedes contactarme en el teléfono o el email que aparecen en la cabecera de este blog.


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