lunes, 25 de agosto de 2014

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Incapacidad Permanente es el estado de un trabajador cuando, frente a una enfermedad o un accidente, y después de haberse sometido a un tratamiento prescrito por el Servicio de Salud Público, no responde al mismo, y presenta reducciones graves en sus funciones anatómicas, que le impiden seguir trabajando, o por lo menos, seguir trabajando en las condiciones exigidas por su puesto de trabajo.

La primera fase por la que debe pasar el trabajador es agotar el periodo máximo de Incapacidad Temporal, durante la cual el trabajador ha estado sometido a tratamiento pero no se ha recuperado, lo cual le derivará a la Incapacidad Permanente (IP). No obstante, también es posible solicitar una IP aunque el trabajador no esté dado de alta o situación asimilada.

Si quiere tramitar su incapacidad permanente, puede solicitarlo a través del formulario de consultas o llamando al teléfono que aparece en el encabezamiento.


Clases de Incapacidad Permanente y pensiones
Dependiendo del grado de invalidez que impide al trabajador desarrollar las funciones en su puesto de trabajo, podemos encontrar los siguientes tipos o clases de Incapacidad Permanente (IP). Dependiendo del tipo de IP, variará la prestación económica (pensión) de la que se beneficie.

1. Incapacidad Permanente Parcial para la profesión habitual
Se trata de una invalidez superior al 33% del rendimiento del trabajador, que le impide realizar en ese grado las funciones normales de su profesión, pero no le impide realizar las tareas fundamentales.

Prestación: La pensión que se obtiene por este tipo de invalidez es de 24 mensualidades equivalentes a la base reguladora de la Incapacidad Temporal. Es decir, la misma mensualidad que el trabajador estaba cobrando cuando estaba de baja laboral temporal.

2. Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual
En el grado de invalidez equivalente a este tipo de incapacidad, el trabajador tiene que estar impedido para realizar las funciones tanto normales como fundamentales de su profesión, sin que ello sea óbice para que puede dedicarse a otra profesión distinta.

Prestación: La pensión por regla general es el 55% de la base reguladora. No obstante, para personas mayores de 55 años de los cuales se suponga que tendrán dificultades para reincorporarse al mercado laboral, puede aumentarse hasta un 20%.

Cuando la incapacidad derive de un accidente de trabajo, culpa del empresario, la pensión se aumentará entre el 30% y 50% dependiendo de la gravedad de la falta, y será abonada íntegramente por el empresario.

3. Incapacidad Permanente Absoluta para el trabajo
El trabajador está totalmente inválido para realizar las labores de su puesto de trabajo o de cualquier otra profesión.

Prestación: La pensión es del 100% de la base reguladora, y también se tendrá en cuenta un posible aumento del 30% al 50% cuando la incapacidad fuera originada por un accidente del trabajo, en el que el empresario se pueda considerar culpable, por falta de observancia a las normas de seguridad y prevención de riesgos laborales.

4. Gran invalidez
Cuando el trabajador, debido a su estado de invalidez, no solo está impedido para realizar cualquier tipo de trabajo, sino que necesita la ayuda de otra persona para realizar los actos corrientes de la vida, tales como comer, asearse, vestirse, desplazarse, etc.

Prestación: La pensión en casos de gran invalidez también son del 100% de la base reguladora, pero con un incremento para compensar al cuidador, que tras las operaciones matemáticas para su cálculo, no puede ser inferior al 45% de la pensión que recibe el trabajador.

En caso de accidente de trabajo por falta y culpa del empresario, también es posible solicitar el incremento de la pensión entre un 30% y un 50% dependiendo de la gravedad de la falta.


Procedimiento para la solicitud
En primer lugar, el trámite burocrático estipulado para iniciar los trámites, es presentar una solicitud al Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), donde deberemos hacer una descripción detallada de la invalidez que se alega, incluir los documentos médicos que la acompañen, y otros datos como los personales, económicos y familiares, etc.

Tras ello, si vemos desestimada nuestra solicitud inicial, es necesario seguir los trámites hasta lograrlo.
Como nos encontramos ante una reclamación a la Administración Pública, no podemos impugnar la resolución del EVI sin antes presentar una reclamación previa a la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), -se trata de un trámite obligatorio antes de acudir a los tribunales-.

Es probable que el INSS no tenga otro criterio diferente al EVI, puesto que ambos vienen del mismo lugar y obedecen las mismas órdenes, por lo cual es altamente recomendable recurrir al Juzgado. Salvo excepciones muy contadas, en este tipo de procedimiento no se necesita procurador, ni se pagan tasas, ni se condena en costas.

Les recordamos que para solicitar una Incapacidad Permanente, pueden hacerlo llamando al teléfono que aparece en la cabecera, escribiendo un correo electrónico o utilizando el formulario de consultas.

Para solicitar una incapacidad permanente cuyo diagnóstico en el Servicio Público de Salud, no sea suficientemente esclarecedor, puede optarse por un diagnóstico privado, sometiéndose el trabajador al dictamen de un perito médico, especialmente cuando se llega a los Juzgados.


Otras cuestiones
A pesar de su propia denominación, la incapacidad permanente no es perpetua, obviando que el trabajador incapacitado, puede conseguir recuperarse lo suficiente para volver a trabajar, para lo cual se somete cada ciertos años a revisiones de la Inspección Médico.

Del mismo modo, cuando el estado del inválido empeore, también podrá revisarse la Incapacidad, para tratar de conseguir un grado superior.

En caso de que el pensionista realice trabajo por cuenta ajena o por cuenta propia, la Inspección podrá retirarle la pensión.

Cuando el pensionista alcance la edad de 65 años la incapacidad permanente pasará a denominarse pensión por jubilación, pero no por ello variarían las condiciones anteriores de cobro del trabajador. Del mismo modo, las pensiones por jubilación de este tipo no llevarán retenciones para el IRPF.

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