lunes, 21 de julio de 2014

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El acoso laboral siempre es un tema peliagudo para el trabajador. Además es vergonzoso y humillante, ningún trabajador puede sentirse cómodo hablando del acoso moral (mobbing) o sexual que está sufriendo por parte de un sujeto o varios sujetos en su empresa. Afortunadamente, los abogados que nos dedicamos a solucionar estos problemas, ya lo hemos oído todo, somos como médicos para una enfermedad laboral que cada vez sufren más trabajadores debido al aumento de la competitividad en el mercado de trabajo y el fantasma del desempleo que siempre atemoriza y en ocasiones rivaliza a los trabajadores.

El acoso moral en el trabajo es sinónimo de daño psicológico, y no necesariamente debe confundirse con insultos, menosprecios, humillaciones públicas, etc. El acoso también puede venir originado por un ataque silencioso a la dignidad del trabajador, con ánimo de destruirlo, hacerle dimitir de su puesto de trabajo o impedir que consiga un ascenso, entre otros ejemplos.

Lo anterior serían conductas como apartar al trabajador del resto de compañeros, hacerle el vacío, no saludarlo por las mañanas para hacer entrever la enemistad, alimentar las tensiones, la rumorología a espaldas del trabajador, etc. Son todo técnicas silenciosas de destrucción, prolongadas en el tiempo y que aplastan la posibilidad de trabajar en un entorno de bienestar y armonía laboral. Son técnicas utilizadas por los acosadores silenciosos. En ocasiones, este tipo de acosadores ni siquiera son conscientes de que su conducta es constitutiva de acoso laboral, -y por tanto es muy grave-, porque muchos de ellos solo relacionan el acoso con los malos tratos directos (insultos, amenazas, etc).

El hostigamiento no necesariamente tiene que venir del propio jefe o de un superior jerárquico (acoso vertical), sino que también puede hostigar un compañero de trabajo (acoso horizontal), que por cualquier motivo, quiera hacerle la vida imposible al trabajador. En el acoso horizontal, la empresa sigue siendo igualmente responsable. La empresa tiene que responsabilizarse de todas las situaciones de acoso que ocurran en su seno.


Soluciones
En una situación de este tipo, el trabajador puede optar por diversas soluciones. Las empresas que cumplen con la normativa en prevención de riesgo, deben tener previstas las actuaciones contra el acoso laboral, pues a ellas compete la obligación de prevenir, vigilar e intervenir en caso de acoso. A veces, estas actuaciones se articulan a través de Protocolos Internos contra el acoso en el ámbito del trabajo, que son una especie de "juicio interno" en el cual la empresa toma las medidas necesarias para sofocar inmediatamente la situación de mobbing.

Al margen de estas soluciones internas que habitualmente no resuelven el conflicto, porque es el propio empresario o los superiores jerárquicos quienes acosan (mobbing vertical), por descontado existen otras soluciones externas más eficaces. Una denuncia a la Inspección de Trabajo dependiendo del caso puede ayudar, pero sin lugar a dudas, la demanda judicial es la reina de las soluciones.

Demandar al acosador y codemandar a la empresa, para lograr una indemnización por los daños sufridos (en este sentido es bueno solicitar al médico una baja por ansiedad o depresión).

Demandar a la empresa por incumplimiento grave de sus obligaciones (art. 50 ET), esta opción para el trabajador que desea dejar la empresa porque está harto/a, proporciona la resolución indemnizada del contrato, es decir, se rompe el contrato con derecho a la indemnización máxima, la misma que corresponde al despido improcedente, y por supuesto, con derecho a cobrar el paro.

O en los casos más graves, denunciar al acosador por un delito penal, pues el acoso puede ser constitutivo de delito según el Código Penal. (ver sentencia).

En el caso de los funcionarios públicos existen otras vías. La más utilizada es demandar a la Administración Pública por funcionamiento anormal y por la responsabilidad patrimonial debida al acoso sufrido.


En conclusión: El trabajo es el lugar donde pasamos activos la mayor parte del día, y una situación de acoso moral mobbing o acoso sexual, pueden hundir a cualquiera, por lo cual es necesario ponerle freno. El trabajador puede y debe denunciar o demandar y puede optar a una indemnización civil por los daños sufridos, y a una indemnización máxima por despido, si el trabajador desea dejar el trabajo.

Si queréis que os ayude a abordar una situación de acoso, podéis llamarme al teléfono que aparece en la cabecera o escribirme al correo electrónico que habréis visto también en la cabecera.

Más información en los artículos sobre acoso de Laboroteca


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